viernes, 27 de mayo de 2011

Actuar para vivir


El conejo Saldívar ingresaba al juzgado con la cabeza gacha. Incluso sus orejas. Lo sentaban al lado de su defensor. Nunca alzaba su mirada cuando lo nombraban. Pasaban numerosos testigos del hecho. Todos exponían con solvente oratoria. El conejo Saldívar se mantenía lo más quieto posible. El fallo fue categórico. Los tres jueces no dieron muchas vueltas. Quinientos años de cárcel por comer la zanahoria. El director pegó un grito seco y cortante. Los actores aplaudieron a rabiar. Los asistentes se olvidaron de quitarle las esposas al conejo Saldívar, quien dejo la actuación y se dedicó a criar conejos.


1 comentario:

Alicia dijo...

Yo también me dedicaría a criar conejos si me condenan a 500 años... aunque comer la zanahoria no me vendría mal...