Tu amor anclado en vos.
No navegues hacia el pasado.
No te ahogues con el futuro.
Flotando hacia vos en mi presente estoy.
Mi amor anclado en vos.
Tu pasado ya no importa.
Tu presente me acompaña.
Tu futuro me conforta.
Nuestro amor.
Un perpetuo cambio.
Una línea a futuro.
Una construcción del pasado.
Una ilusión presente.
Me queda el consuelo que nunca se pierde el pasado.
Siempre es útil en el futuro de uno.
Cuando el presente esta ya instalado.
Será que el futuro nace del pasado?
Canción que nace de la primera estrofa y mi clown finiquito, tal ves se realizen variaciones por la música que llevará encima o mejor dicho acompañando.
jueves, 31 de julio de 2008
lunes, 16 de junio de 2008
La guerra lúdica. (Carta tres)
Buenos Aires, 21 de febrero de 1988.
Queridos: Dos años largos, o para ser más preciso setecientos treinta y un días fue la demora que se tomo Florencio fríamente ya que su gran amigo Georgie demoró, un día más o tal vez un día menos, en contestar la correspondencia de amistad.
Suiza a pesar de encontrarse nublada, jadeaba su perfecta estética. Se podía pensar que en el terreno físico sin meta en el horizonte, era lo más cercano al paraíso. Florentino mientras desplazaba su físico contundente por la pulcra acera se detuvo a observar que habían titulado esa mañana los periódicos. En el “Ginebra Oficial” con fondo de tapa completamente negro y gran tipografía blancuzca se destacaba “Gorvachov avanza con la Perestroika”. Esbozó una sonrisa agridulce.
Este fue el día tal vez mas esperado por estos dos grandes amigos. Si bien parecía que este encuentro nunca llegaría a concluirse aquí los tienen, el encuentro ya esta cerca.
Viajar en los trenes europeos es un placer al alcance de la mano pero de ninguna manera es tal en Buenos Aires. Dolorosamente debo decirlo desde aquí porque la verdad de lejos duele más. En poco tiempo llegue al boulevard cercano a la casa de Georgie. Me quité el sobretodo porque la caminata fue pesada y el calor comenzaba a mermar del asfalto con esas nubes de vapor sigiloso. Llevaba un pantalón gris claro y suéter azul Francia, de donde venía. Acá está la puerta. Cerré el puño y lo estrelle golpeando dos veces. Me sorprendió que escuchara en el interior el eco de mis golpes. Luego en unos instantes escuche el bamboleo de su bastón. Seguramente espero a supervisar los últimos detalles y pensar un tiempo. Se abrió la puerta y empecé a disfrutar...
Queridos: Dos años largos, o para ser más preciso setecientos treinta y un días fue la demora que se tomo Florencio fríamente ya que su gran amigo Georgie demoró, un día más o tal vez un día menos, en contestar la correspondencia de amistad.
Suiza a pesar de encontrarse nublada, jadeaba su perfecta estética. Se podía pensar que en el terreno físico sin meta en el horizonte, era lo más cercano al paraíso. Florentino mientras desplazaba su físico contundente por la pulcra acera se detuvo a observar que habían titulado esa mañana los periódicos. En el “Ginebra Oficial” con fondo de tapa completamente negro y gran tipografía blancuzca se destacaba “Gorvachov avanza con la Perestroika”. Esbozó una sonrisa agridulce.
Este fue el día tal vez mas esperado por estos dos grandes amigos. Si bien parecía que este encuentro nunca llegaría a concluirse aquí los tienen, el encuentro ya esta cerca.
Viajar en los trenes europeos es un placer al alcance de la mano pero de ninguna manera es tal en Buenos Aires. Dolorosamente debo decirlo desde aquí porque la verdad de lejos duele más. En poco tiempo llegue al boulevard cercano a la casa de Georgie. Me quité el sobretodo porque la caminata fue pesada y el calor comenzaba a mermar del asfalto con esas nubes de vapor sigiloso. Llevaba un pantalón gris claro y suéter azul Francia, de donde venía. Acá está la puerta. Cerré el puño y lo estrelle golpeando dos veces. Me sorprendió que escuchara en el interior el eco de mis golpes. Luego en unos instantes escuche el bamboleo de su bastón. Seguramente espero a supervisar los últimos detalles y pensar un tiempo. Se abrió la puerta y empecé a disfrutar...
domingo, 27 de abril de 2008
Las sombras.

Seguía en un piso veintidós de un edificio de Buenos Aires. Ya no contemplaba absolutamente nada.
Las sombras de mis alrededores fueron la vaga excusa de este porteño para intentar explicar algo inexplicable hasta este momento.
Había pocas estrellas en el cielo negro que no sufría ninguna modificación con las mínimas vacilaciones estelares que poseía.
Pero ya no podía seguir más, y ahora mucho menos pensar en el futuro de la naciente mentira que se especulaba de mi vida.
El viento riguroso me llevaba a la sorpresa que necesitaba buscar. Veinte pisos abajo viaje. Las pocas estrellas no viven en el pavimento ajado con el que acompeñe el fin de la mentira. En sombras ya no puedo mentir más.
Las sombras de mis alrededores fueron la vaga excusa de este porteño para intentar explicar algo inexplicable hasta este momento.
Había pocas estrellas en el cielo negro que no sufría ninguna modificación con las mínimas vacilaciones estelares que poseía.
Pero ya no podía seguir más, y ahora mucho menos pensar en el futuro de la naciente mentira que se especulaba de mi vida.
El viento riguroso me llevaba a la sorpresa que necesitaba buscar. Veinte pisos abajo viaje. Las pocas estrellas no viven en el pavimento ajado con el que acompeñe el fin de la mentira. En sombras ya no puedo mentir más.
miércoles, 9 de abril de 2008
La guerra lúdica. (carta dos)
Ginebra, 14 de junio de 1986.
Mí estimado Florencio Descotte: Estoy rodeado de cartas tuyas de julio y febrero del año pasado y ahora en junio, llego la nueva. Traté de no preocuparme, de pensar que el correo fuera el culpable y que pronto leería noticias tuyas y de Carolina.
Las cartas no son de mi mayor agrado y tú lo sabes. Sin embargo cuando me leyeron tu nombre (un poco tarde, mejor dicho demasiado) no dude un solo instante en leerla. La verdad me dejaste totalmente atónito con el aviso de tu maldita enfermedad. Sobre la fecha de mi vuelta todavía no te digo nada, porque no puedo fijarla con precisión. Estas de nuevo en París por lo que nuestro encuentro será más cómodo para el viaje. Si puedo iré por una semana a Italia a visitar una facultad y regreso a mi padre patria, la vieja Suiza.
En total, conferencias y viajes no me llevará mucho más que un mes. Vale decir que a mediados de noviembre, salgo para allá o quedo esperándote, tal como resuelvas tú. Este viaje, para nosotros tan largo, para mi salud, alma, etcétera, ha sido necesario. Creo que en Buenos Aires iba por mal camino: cansancio, vejez, nervios, enfermedad y el recuerdo de mi madre. Me saqué todo eso de encima. A veces me asombro de no estar cansado. Cuando me acostaba del lado derecho, me dolía el hígado. Ahora duermo del lado derecho o del izquierdo, o como quiera, y me despierto sin dolores. Hace tiempo que no me sentía tan desentumecido y sano.
Sin embargo no creo que me queden muchos años más de vida, mi cuerpo pide paz. Si tu enfermedad no te permite realizar tus diversas tareas del club y demás, hazme el favor de instruirte un poco mas en el ajedrez así por lo menos se me dificulta la partida. Encargo el coñac belga para tu bienvenida. Espero que me ganes o por lo menos llegues a la tabla y que no te embriagues. Tengo ropa contra el frío. Un saco largo de cashmere, azul opaco. Me voy a cambiar, y si la carta tiene alguna falta grave, sabes que no fui yo. Te extraña tu querido amigo G. A.
Las cartas no son de mi mayor agrado y tú lo sabes. Sin embargo cuando me leyeron tu nombre (un poco tarde, mejor dicho demasiado) no dude un solo instante en leerla. La verdad me dejaste totalmente atónito con el aviso de tu maldita enfermedad. Sobre la fecha de mi vuelta todavía no te digo nada, porque no puedo fijarla con precisión. Estas de nuevo en París por lo que nuestro encuentro será más cómodo para el viaje. Si puedo iré por una semana a Italia a visitar una facultad y regreso a mi padre patria, la vieja Suiza.
En total, conferencias y viajes no me llevará mucho más que un mes. Vale decir que a mediados de noviembre, salgo para allá o quedo esperándote, tal como resuelvas tú. Este viaje, para nosotros tan largo, para mi salud, alma, etcétera, ha sido necesario. Creo que en Buenos Aires iba por mal camino: cansancio, vejez, nervios, enfermedad y el recuerdo de mi madre. Me saqué todo eso de encima. A veces me asombro de no estar cansado. Cuando me acostaba del lado derecho, me dolía el hígado. Ahora duermo del lado derecho o del izquierdo, o como quiera, y me despierto sin dolores. Hace tiempo que no me sentía tan desentumecido y sano.
Sin embargo no creo que me queden muchos años más de vida, mi cuerpo pide paz. Si tu enfermedad no te permite realizar tus diversas tareas del club y demás, hazme el favor de instruirte un poco mas en el ajedrez así por lo menos se me dificulta la partida. Encargo el coñac belga para tu bienvenida. Espero que me ganes o por lo menos llegues a la tabla y que no te embriagues. Tengo ropa contra el frío. Un saco largo de cashmere, azul opaco. Me voy a cambiar, y si la carta tiene alguna falta grave, sabes que no fui yo. Te extraña tu querido amigo G. A.
La guerra lúdica. (carta uno)
Montparnasse, 12 de febrero de 1984.
Querido Georgie Acevedo: Esto no es una carta, es una tortuga. Me escribiste el 20 de septiembre, y ya ves cuando te contesto. Pero las tortugas siempre tienen explicaciones que ellas consideran satisfactorias, y ahí va la mía, que como si fuera poco es verdadera y más bien triste. Enjuago una lágrima y te digo que estoy bastante enfermo, cosa siempre escandalosa entre los humanos.No se si María y Lucas se dieron cuenta cuando nos cruzamos en Segovia, pero ya en esos días de septiembre yo estaba haciendo grandes esfuerzos para salir del paso, y la verdad es que no lo conseguí a pesar del afecto y la amistad de todos los que me rodeaban. Una enfermedad misteriosa y estúpida me persigue desde hace cinco meses, cobrándome un kilo de peso por mes, lo que no es poco en alguien que los tiene contados.Pero lo mismo quiero estar presente (¡yo, que nunca fui a Suiza!) y será para mí la mejor medicina simpática y telepática posible. Espero poder salir del trance gracias a los efluvios magnéticos que me llegarán desde nuestra charla. Tantas veces te prometí que iría a conocer tu casa, ya no me atrevo a insinuar nada en este sentido. Georgie esperaré alguna copa de tu riquísimo coñac y alguna reñida partida de ajedrez. Ahora tengo que entrar en el hospital por varios días. Pero el deseo sigue hondo, y yo se que un día desembarcaré en Ginebra y que nos veremos.¿Me perdonas que termine acá? Se me acaba pronto la tiza en estos días. Pero no el afecto ni el recuerdo. Mis mejores cariños espero que llegue lo más rápido mi correspondencia. Y un abrazo para ti de Florencio.
Querido Georgie Acevedo: Esto no es una carta, es una tortuga. Me escribiste el 20 de septiembre, y ya ves cuando te contesto. Pero las tortugas siempre tienen explicaciones que ellas consideran satisfactorias, y ahí va la mía, que como si fuera poco es verdadera y más bien triste. Enjuago una lágrima y te digo que estoy bastante enfermo, cosa siempre escandalosa entre los humanos.No se si María y Lucas se dieron cuenta cuando nos cruzamos en Segovia, pero ya en esos días de septiembre yo estaba haciendo grandes esfuerzos para salir del paso, y la verdad es que no lo conseguí a pesar del afecto y la amistad de todos los que me rodeaban. Una enfermedad misteriosa y estúpida me persigue desde hace cinco meses, cobrándome un kilo de peso por mes, lo que no es poco en alguien que los tiene contados.Pero lo mismo quiero estar presente (¡yo, que nunca fui a Suiza!) y será para mí la mejor medicina simpática y telepática posible. Espero poder salir del trance gracias a los efluvios magnéticos que me llegarán desde nuestra charla. Tantas veces te prometí que iría a conocer tu casa, ya no me atrevo a insinuar nada en este sentido. Georgie esperaré alguna copa de tu riquísimo coñac y alguna reñida partida de ajedrez. Ahora tengo que entrar en el hospital por varios días. Pero el deseo sigue hondo, y yo se que un día desembarcaré en Ginebra y que nos veremos.¿Me perdonas que termine acá? Se me acaba pronto la tiza en estos días. Pero no el afecto ni el recuerdo. Mis mejores cariños espero que llegue lo más rápido mi correspondencia. Y un abrazo para ti de Florencio.
PD: Te compre en una feria de Lisboa un tablero increíble con piezas de mármol muy bellas, espero que te gusten.
explicacion.
Vengo sin escribir hace mucho. Este cuento es un desafío porque sino siento que escribo todo igual. Sera hecho por entregas espaciadas todo en cartas. No doy el argumento para no quemarlo y espero que les gusta la idea y el formato, cuando se temrine dare la verdad de todo. Tambien tal ves en el medio de este texto suba los textos tradicionales de cuentos y/o Natalias.
lunes, 3 de marzo de 2008
Y mi tango, mi mentira.

Triste melancolía de un día sin cosecha. Un día en el que el fin no aparenta. Nada conlleva más que un piano forte, ladridos despojados, parejas jugando a los dados, arroz de casamiento pasado, trajes nuevos usados, vinos cerrados y picados, plantas joviales por artificiales, cuadros con luz y sombra de polvo, cadenas oxidadas, tinta seca en lágrimas, ajedrez partido en mitades barnizadas, columnas vacías de médula, cámara de fotos petrificada, foto amarilla de la susodicho, sillones vencidos, jarrones ventilados en pegamento, estufas volcadas casi al suelo, suelo imperfecto en sus juntas, cascabeles ahuecados, flores de metal, cortinas rígidas al asecho de una huella, mate frío y podrido, hongos despampanantes y música vieja o moderna, estantes vacíos en contenido y no en vivencias, en manos, en gritos, en pis, en personas, en humedad, en textos, en incoherencias, en deslealtades, en verdades, en calores, en lluvias, en bandoneones, en fantasmas, en deudas, en solfeos, en silencios, en confesiones, en asados, en pelos, en firmas, en docenas, en tabaco, en cáncer, en piscis.
Y esta pluma que cansa con sus muertes de un punto final. Ese instante del parir que no es grata de alegría ya que allí se comienza a morir. Se llega a tal punto que se es algo para no ser más. Me suicido al escribir. Me entierro al terminar. Resucito al recomenzar. Y vivo creyendo sin sentido todo mi sentir al empuñar la pluma tajada de mi mentira. Soy un polvo que caerá a tu pala rendido y deseando amanecer en bolsa de residuo. Adiós, hasta que me decida a resucitar en la mentira y confabulada misoginia de tu mundo sin perímetro. De tu existir barroco y contundente. No es mentira que me mentiste, y me duele.
Mi carne quiere explotar en tu pasión mal aventurada en la que me metiste. Yo quiero salir sin heridas pero estoy tan a fondo que me es imposible. Quiero flotar en la inmensidad del acuoso desparpajo de tu mirar. Tu mirada no me es interesante, ya conozco el verdadero fondo de tus ojos. No me ves y no me engañas. Soy el reflejo gris de tu espejo. Soy tu adivinanza y tu trabalenguas. Soy el esmerilado. Voy a cantar a los aires, las burbujas, las sogas, las verduras, las canalladas, las violetas secas, las vibraciones de tus contestaciones, las emociones actuadas, las antropomórficas sabidurías reclamadas, las vacilaciones telefónicas, las faltas de ortografía, las conjeturas desacertadas, las razones de tu falta de verdad.
Tus pausas ya no me intranquilizan, tus deseos de entenderme no me agradan, no me interesan y menos aún me intimidan. Si bien tu amor fue esdrújulo, hoy ya no me rebota en la gravedad de mi conciencia aguda y mi inconsciencia grave. Te diluís porque soy permeable a tus embrujos sofisticados. Me he vuelto sordo a tus decir desdichado y provocativo. Me he vuelto ciego a tus disfraces estudiados. Mi piel seca y laqueada no recordará más tus ademanes sexuales de tus cinco sentidos lascivos.
Mi memoria, mi verdad, mi carácter, mi coraza, mi fantasía, mi incomprensión, mi desazón, mi ebullición, mi rimbombancia, mi defensoría, mi recibo, mi parte, mi aglutinamiento, mi desesperanza, mi cuando, mi digo, mi ahora, mi siempre, mi prosa, mi ambiente, mi fluir, mi frialdad, mi abandono, mi ángel, mi puterío, mi incongruencia, mi mensaje, mi ocultamiento, mi superficie, mi locura, mi espontaneidad, mi gritar, mi ataúd, mi superpoblación, mi desdicha, mi familia, mi pisar, mi trono, mi aparentar, mi teatro, mi binomio, mi marco, mi estructura, mi religión, mi circo, mi arte, mi soñar, mi promesa, mi boxeo, mi entender, mi viento, mi profesión, mi callar, mi timidez, mi desubicación, mi pensar, mi pene, mi morir, mi enredo, mi alumbramiento, mi ideal, mi lágrima, mi jugo, mi canción, mi mujer, mi sangre, mi mirada, mi soledad, mi literatura, mi cantar, mi sirena, mi emoción, mi interesar, mi putrefacción, mi proyecyo, mi crítica, mi edición, mi arte, mi congoja y mi tango, mi mentira.
Y esta pluma que cansa con sus muertes de un punto final. Ese instante del parir que no es grata de alegría ya que allí se comienza a morir. Se llega a tal punto que se es algo para no ser más. Me suicido al escribir. Me entierro al terminar. Resucito al recomenzar. Y vivo creyendo sin sentido todo mi sentir al empuñar la pluma tajada de mi mentira. Soy un polvo que caerá a tu pala rendido y deseando amanecer en bolsa de residuo. Adiós, hasta que me decida a resucitar en la mentira y confabulada misoginia de tu mundo sin perímetro. De tu existir barroco y contundente. No es mentira que me mentiste, y me duele.
Mi carne quiere explotar en tu pasión mal aventurada en la que me metiste. Yo quiero salir sin heridas pero estoy tan a fondo que me es imposible. Quiero flotar en la inmensidad del acuoso desparpajo de tu mirar. Tu mirada no me es interesante, ya conozco el verdadero fondo de tus ojos. No me ves y no me engañas. Soy el reflejo gris de tu espejo. Soy tu adivinanza y tu trabalenguas. Soy el esmerilado. Voy a cantar a los aires, las burbujas, las sogas, las verduras, las canalladas, las violetas secas, las vibraciones de tus contestaciones, las emociones actuadas, las antropomórficas sabidurías reclamadas, las vacilaciones telefónicas, las faltas de ortografía, las conjeturas desacertadas, las razones de tu falta de verdad.
Tus pausas ya no me intranquilizan, tus deseos de entenderme no me agradan, no me interesan y menos aún me intimidan. Si bien tu amor fue esdrújulo, hoy ya no me rebota en la gravedad de mi conciencia aguda y mi inconsciencia grave. Te diluís porque soy permeable a tus embrujos sofisticados. Me he vuelto sordo a tus decir desdichado y provocativo. Me he vuelto ciego a tus disfraces estudiados. Mi piel seca y laqueada no recordará más tus ademanes sexuales de tus cinco sentidos lascivos.
Mi memoria, mi verdad, mi carácter, mi coraza, mi fantasía, mi incomprensión, mi desazón, mi ebullición, mi rimbombancia, mi defensoría, mi recibo, mi parte, mi aglutinamiento, mi desesperanza, mi cuando, mi digo, mi ahora, mi siempre, mi prosa, mi ambiente, mi fluir, mi frialdad, mi abandono, mi ángel, mi puterío, mi incongruencia, mi mensaje, mi ocultamiento, mi superficie, mi locura, mi espontaneidad, mi gritar, mi ataúd, mi superpoblación, mi desdicha, mi familia, mi pisar, mi trono, mi aparentar, mi teatro, mi binomio, mi marco, mi estructura, mi religión, mi circo, mi arte, mi soñar, mi promesa, mi boxeo, mi entender, mi viento, mi profesión, mi callar, mi timidez, mi desubicación, mi pensar, mi pene, mi morir, mi enredo, mi alumbramiento, mi ideal, mi lágrima, mi jugo, mi canción, mi mujer, mi sangre, mi mirada, mi soledad, mi literatura, mi cantar, mi sirena, mi emoción, mi interesar, mi putrefacción, mi proyecyo, mi crítica, mi edición, mi arte, mi congoja y mi tango, mi mentira.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

