sábado, 14 de abril de 2007

Guerra.

Es triste pero es la cruda realidad. La invasión fue sorpresiva hasta que uno se acostumbra e intenta convivir con la misma.
Los pequeños aviones negros, verdes y algún que otro camuflado no dan respiro alguno. El ruido en las noches es aterrador, despierta hasta los muertos. La sangre por momentos se detiene en el cuerpo y gotea por las venas. La desesperación que genera no se puede expresar en ninguna palabra, simplemente desesperación.
A cualquier lado que vayas te estarán esperando, no se puede escapar de ellos. Cuando los pequeños aviones se quedan sin combustible descienden de las alturas del techo y succionan todo el combustible del cuerpo que se haya rendido en su cama por las noches.
Uno dormido, se despierta, se desvela, insulta al aire porque fue atacado y comienza la intensiva búsqueda de alguno que se haya alejado de la cuadrilla para aniquilarlo. La guerra no debe ser contestada con sangre, pero este es un caso especial y por ello doy permiso a que respondan.
Les recomiendo que lo hagan de forma silenciosa, sino el resultado no sera favorable. Si logra tenerlo entregado, no dude, ejecute un golpe certero. Si lo destruye vaya a la cocina y busque un trapo para limpiar la gasolina que despidió el avión por su ataque.
Por último, no use repelente porque ahora les agrada y daña a quien lo oprime y no a quien reprime.

5 comentarios:

Fallen_Angel dijo...

Es una idea buenisima. Original, impredecible como quien la escribe. Mis afectusos saludos al autor.

naturaleza_paez dijo...

Hola!!!

Muy bueno!!! y en verdad...es una guerra que nos esta volviendo locos a todo@s!!! jajaja!!

Felicitaciones =).

Saludos y suerte!!!

Antonela dijo...

Jajajajjajajaa, buenisimo!!!!


(nunca pasas por mi blog, esto es realmente injusto)

ezequiel dijo...

jajaja, buenisimo.. hasta que no llegue al final del texto no entendia mucho :P
me gusto che :)
abrazo!

Cintia Fritz dijo...

ahora entiendo a qué te referías con eso de "es el que más me gusta".
Es genial, Pipi