martes, 26 de mayo de 2009

Natalia, sus basuras.

Mugre, mucha mugre.
Y corro el mueble y más mugre. Telarañas deshabitadas y tenues con resabios de dolor. Suciedad que se esparce en el entorno cerrado. Partículas de polvo que flotan en el interior de una sombra inmóvil. No se despide a pesar del meta y meta franela. Y más polvo y achis... (menos mal que no hay eco que aturda).
La basura es tu laberinto sin edad ni cielo. Tierra seca que se pega en la piel de Natalia, casi limpia. Sube la fiebre eterna. Tu voz así se apaga, quedando sola y desconocida en el amanecer. Se bloquean tus poros y sácate, la conciencia sucia y estropeada. Anocheció.
Siempre vas a terminar barriendo bajo la alfombra.
Mugre, mucha más mugre.

1 comentario:

Alicia dijo...

Esas mugres que encontramos al escarbar en los recuerdos. Sin embargo, gracias a esas mugres podemos ser lo que somos hoy. Entonces bienvenidas las mugres.